Las mentes brillantes en las escuelas públicas

La sobredotación ha sido despreciada o elogiada dependiendo de las épocas y de los países, incluso actualmente algunos muestran una increíble preocupación por el tema mientras que otros una completa negación de la existencia de estas personas.

Además se ha constatado el desconocimiento de los alumnos por parte del profesorado y de la sociedad en general, y las extrañas creencias que sobre los mismos existen, como la de que estos alumnos por el hecho de ser superdotados pueden llevar a cabo su educación ellos solos, lo cual ha sido rotundamente descartado por la práctica docente.

Se tiene que empezar a considerar que las creencias en las que se basa está anticuada y necesitan ser cambiadas por otras nuevas, hay que distinguir entre los mitos que durante años ha mantenido y aún mantiene la sociedad (como los superdotados se valen solos, que ofrecerles una educación especial es segregacionista y elitista, etc) con lo que la realidad ha demostrado (una buena parte de los superdotados acaban fracasando estrepitosamente sino se les ayuda).

Sin embargo, millones de adolescentes excepcionales talentosos de Latinoamérica están siendo expulsados de las escuelas públicas por falta de programas para estudiantes superdotados.

Un ejemplo, es Andrew Almazán, un joven mexicano de 16 años que acaba de recibir su iploma en psicología y que planea terminar la carrera de medicina a los 18 años, dice: “millones de adolescentes excepcionales talentosos de Latinoamérica están siendo expulsados de las escuelas públicas por falta de programas para estudiantes superdotados”.

En general, la Organización Mundial de la Salud y la mayoría de los psicólogos consideran que cualquiera que tenga un coeficiente mayor de 130 puntos es superdotado. “A veces me mandaban a la dirección, porque decían que me insubordinaba a la autoridad de los maestros” dijo Almazán.

Aparentemente, eso no ocurre solamente en México, sino en la mayoría de los países latinoamericanos.

En Argentina, donde otro joven excepcional inteligente -Kouchi Cruz, de 14 años, que está cursando tres títulos universitarios en la Universidad de Córdoba- ocupó los titulares hace pocas semanas, las escuelas públicas no ofrecen ningún trato especial para este tipo de estudiantes, según me dijo la directora de una fundación privada para jóvenes superdotados. “Al contrario, los expulsan psicologicamente, los golpean” dice María del Carme Maggio, presidenta de la Fundación para la Evolución del Talento y la Creatividad de Argentina. “Tenemos el caso de un chico de 8 años que fue abofeteado por su maestra, tan fuerte que lo lanzó al suelo”.

Muchos maestros no quieren estudiar más para atender a los estudiantes dotados, y las autoridades no quieren aparecer dedicándoles más tiempo y atención a los de mayor talento, agregó.

Andrés Oppenheimer, apunta que mientras China, India y otros países en rápido crecimiento han creado una meritocracia educativa, que recompensa a las mentes más brillantes, casi todos los países latinoamericanos tienen programas especiales para los niños con desventajas, pero no para los superdotados. En su elogiable afán por expandir la educación a los menos privielgiados y a los discapacitados, muchos países han caído en el extremo opuesto: desalientan los cuadros de honor o cualquier otro medio de identificar y darle atención especial a sus mentes más brillante.

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