No hay excusas para las asignaturas pendientes

Siempre se ha escuchado la frase de que “nunca es tarde…” y muchas veces puede quedarse sólo en enunciarla. Pero este no es el caso de muchas personas que han decidido estudiar sin importar que se encuentren en la edad adulta.

Puede que ya hayan hecho algún tipo de estudio o que no, pero las oportunidades para recapitular asuntos pendientes o iniciar nuevos proyectos existen; y son muchas las que se presentan para estos aventureros del tiempo.

Ellos ya han educado a sus hijos, ya han hecho carrera y tuvieron experiencias que cumplieron los sueños de juventud, pero ahora se deciden a cumplir los sueños de su madurez, que también apuntan a tener una mejor calidad de vida a través del estudio.

La educación no tiene edad, y qué mejor oportunidad para estudiar cuando se cuenta con tanto tiempo libre. Y esto lo han entendido numerosas instituciones educativas en el mundo que abren programas especialmente para los adultos que han superado los 50 años en adelante, interesados en una buena formación y complementar sus conocimientos.

Temas y asignaturas como: Lengua española, historia, manejo de computadores, salud, psicología, economía, literatura, medio ambiente, lectura y escritura creativas, cine, mitología y actividad física, hacen parte de la agenda académica llevadas a cabo por medio de conferencias, visitas culturales, conciertos, excursiones a lugares de interés y otras actividades.

Estos múltiples espacios les permiten tanto a señoras y señores, que se encuentran algunos en la etapa de prejubilación o jubilación, ejercitarse en este tipo de actividades a la vez de relacionarse socialmente entre sus afines. Son también momentos en los que comparten sus experiencias adquiridas y se enriquecen al reconocerlo y las de los demás. Y lo más importante: adquieren una visión optimista de la vida adulta: personas útiles, activas y vitales.

No hay pues excusa para asignaturas pendientes, ni el tiempo es eterno; justo cuando se empieza a comprender mejor la vida, la educación está ahí para darnos la mano.

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